
Episode 1
Episode 1 | 48m 4sVideo has Closed Captions
Unai learns his mother may be alive as the mysterious Caliban makes his demands.
Unai learns his mother may be alive. To save her from the mysterious Caliban, he must find the legendary Black Book of Hours--in seven days.
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Episode 1
Episode 1 | 48m 4sVideo has Closed Captions
Unai learns his mother may be alive. To save her from the mysterious Caliban, he must find the legendary Black Book of Hours--in seven days.
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Learn Moreabout PBS online sponsorship[música de misterio] ♪ ♪ ♪ ♪ ♪ ♪ - ¡No!
[explosión] [música inquietante] ♪ ♪♪ - Aquí está, inspectora.
Confirmado.
Glicerina modificada.
Cuando la víctima aplicó el líquido limpiador, se produjo la reacción química y explotó.
- Inspectora Madariaga, debe de ver esto.
Es importante.
- Ya me encargo yo.
Gracias.
[portazo] [aves trinando] - [jadea] [respira agitado] [música de intriga] ♪ ♪ ♪ ♪ [pitidos de alarma] - ¿Unai López de Ayala, exinspector de la Ertzaintza?
Soy la inspectora Mencía Madariaga de la Brigada de Investigación de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid.
- Está muy lejos de casa, inspectora.
- Estoy investigando un homicidio en el barrio de las Letras.
Hemos encontrado ADN de tu madre en la escena.
- [suspira] ¿Y si le dijera que mi madre lleva más de 40 años muerta?
[música de misterio] ♪ ♪♪ - Te faltan unos cuantos por ahí, ¿eh?
- Tú no te canses.
Si necesitas algo, una tumbona o algo de tomar, lo dices, ¿eh?
Tú no te canses.
- Eso después.
- Qué jeta tiene.
- Papá, tío Germán, a merendar.
- Sí, cariño.
Gracias.
Venga, vamos.
Venga.
Vamos, toma.
Haz algo útil.
- Oye-- - Venga.
¿Puedes con otro o...?
- Dale.
¡Ay!
Cachis.
¡Ay, ay!
- Vamos.
- Bueno.
- ¿Qué tal estás, Alba?
- Bien.
Bien, mucho mejor.
- Ahora que habéis dejado la policía, todo irá bien, ya lo verás.
Tú con el hotel, él con sus clases.
Tendréis una vida normal para criar a vuestra hija.
- Ay, qué hambre tengo.
- Deba, cariño, ponte aquí con el tío Germán.
- Eso.
Aquí, con el tío.
Sienta.
- Pero qué guapa estás hoy.
[lanza beso] Es una bendición.
- Igual que su tío.
[ambos ríen] - Aitona, a ver, el plato.
- Qué buena pinta, Dios.
- ¿Y por qué siempre traemos lavanda?
- Porque eran las preferidas de tu abuela.
[música suave] ♪ ♪♪ Que Dios los tenga a su lado.
Vámonos, Deba.
♪ ♪ - ¿Vienes a casa?
- Tengo clase temprano.
Había pensado quedarme en Vitoria, pero me puedo quedar si quieres.
- No, no hace falta.
♪ ♪ [campanadas, sirenas a lo lejos] [parloteo] [suenan campanillas] - [tose] [se ahoga] [música de suspenso] - Oye.
Oye, ¿estás bien?
Corre, llama a una ambulancia.
Que venga deprisa.
Tranquila, tranquila.
[celular sonando] - ¿Sí?
- ¿Inspector Kraken?
- Ya no.
- Es verdad.
Ahora es formador de perfiladores criminales.
- ¿Quién es?
- Escuche atentamente.
Tengo a su madre y no la liberaré hasta que usted nos entregue El libro negro de las horas de Constanza de Navarra.
- Mi madre murió hace décadas.
Es una broma de mal gusto.
No sé cómo ha conseguido mi número-- - Si estaría mejor informado, sabría que su madre es la mejor falsificadora de libros de coleccionista del mundo y para desgracia de todos, continúa en activo.
- Ya que sabe tanto de mí, ¿cómo debo dirigirme a usted?
- Puede llamarme Cáliban.
- ¿Perdone?
- ¿Qué clase de educación le dieron?
El personaje de Shakespeare de La tempestad.
- Sí, claro.
La tempestad.
Y dígame, Calibán, ¿a quién cree que tiene secuestrada?
- Ítaca Expósito.
- No la conozco.
Y desde luego, no es mi madre.
Pero si tiene una persona retenida en contra de su voluntad-- - Escúchame bien, Kraken.
Sí es tu madre.
Entréganos El libro de las horas.
Tienes siete días.
Siete días.
O ella explotará.
- ¿Oiga?
- Unai, hijo, no lo hagas.
[disparo] - Oiga, ¿sigue ahí?
♪ ♪ - El libro de las horas.
Tienes siete días.
Siete días.
O ella explotará.
- ¿Oiga?
- Unai, hijo, no lo hagas.
[disparo] [pitido] [línea sonando] - Esti.
- Unai, ¿qué es esto que me has enviado?
Esto debe ser una broma de mal gusto, ¿no?
- No estoy seguro.
Es una llamada que acabo de recibir.
Pero había urgencia en su tono, como rabia contenida.
Fuera quien fuera, no me parece que estuviera fingiendo.
- A ver, los dos sabemos que esto es imposible.
Te pido que no saques conclusiones de forma precipitada.
Pero hay algo en lo del Libro negro ese que me inquieta.
¿Podrías venir a la librería Montecristo?
Quiero que veas algo.
Creo que este caso y la llamada que has recibido está relacionado.
- Voy para allá.
[pitido] [suenan campanadas] [truenos rugen] [música inquietante] ♪ ♪ [toca campanillas] ♪ ♪ - Ya va, ya va.
¿Pero quién llama a estas horas?
¡Ah!
Es un incunable de La Odisea de la imprenta de Treviso, ciudad de Veneto, por el maestro Rosso de Vercelli, Venecia, 1482.
- Hay que avisar a las autoridades para que se hagan cargo de él.
- De ella, es una niña.
- Pues de ella.
Esto es un internado, no un orfanato.
- Voy a dar el aviso.
- Espera.
Madre, ¿podemos hablar un momento?
[bebé lloriquea suavemente] Este libro es un incunable, muy valioso.
Creo que es un intercambio, un pago.
El libro por la niña.
- No sé a dónde quieres llegar.
- Que podríamos quedarnos con el libro y venderlo.
Tendríamos bastante para cubrir los costos de la niña, pagar nuestras deudas y evitar el cierre del internado.
La llamaremos Ítaca, Ítaca Expósito.
- Ya he enviado la grabación al estudio forense.
No creo que tarde mucho en decir algo.
Y he lanzado la búsqueda a las bases de datos de las supuestas Ítacas.
Si hay alguna falsificadora con ese nombre, debería de estar fichada.
¿Unai?
[sirena sonando] Tu madre murió cuando nació tu hermano Germán, ¿verdad?
- Está enterrada junto a mi padre.
Era de Madrid y no tenía familia.
Mis abuelos la acogieron como a una hija.
Es mi historia familiar.
El abuelo no puede haberme engañado durante 40 años.
- Voy a descubrir quién está detrás de todo esto.
Te lo prometo.
- Bueno, ¿qué querías enseñarme?
- Supongo que conoces esta librería.
Es un sitio mítico entre los bibliófilos.
Bueno, el caso es que el propietario ha aparecido muerto.
Lo ha encontrado la becaria.
Y justo tú has recibido una llamada donde te piden que recuperes un libro raro.
- ¿De qué ha muerto?
- Vamos a entrar y te cuento.
♪ ♪ A priori, es una manipulación imprudente de sustancias.
Pero no sé, hay algo que no me cuadra.
Necesito tu opinión como el mejor perfilador.
¿Qué?
¿Alguna novedad?
♪ ♪♪ ♪ ♪ [música cesa] - ¿Y?
- Es un asesinato.
Alguien ha cambiado uno de los botes con productos químicos.
El que estaba abierto.
Habría que analizar el contenido, pero no es igual que los otros y han tratado de ocultarlo.
Alguien que sabe de química sabe de la profesión y conoce las costumbres de la víctima.
Eso reduce la lista de personas de interés.
- Bueno, no te creas.
La víctima era el típico híper conector que conocía a todo el mundo.
- ¿La cerradura está forzada?
- Negativo.
- Ya.
Asesinato en diferido.
No ha querido estar presente.
Es premeditado.
Hay una intención detrás.
El ataque ha sido dirigido hacia el rostro.
Puede que haya envidia o rencor.
Yo empezaría por averiguar si tenía libros valiosos y si falta alguno.
No sé si estamos ante un asesinato con robo o un robo con asesinato.
- Te he echado de menos.
- Venga, Esti, te bastas y te sobras.
Eres la mejor inspectora de la comisaría de Lakua.
- ¿Qué dices?
Calla.
- ¿En cuánto está tu índice de resolución de casos?
- Qué te calles.
- ¿100%?
- Mira, tú eres el mejor perfilador y juntos, tú y yo, somos la hostia.
Vale.
No te necesito, pero te echo de menos.
- Yo a ti también.
- Y... bueno, a ver... Vale, yo sé que no debería decirte esto, pero... me gustaría pedirte que me ayudaras con la investigación.
Como... como asesor externo.
Vale, venga, olvídalo.
No tenía que haber dicho esto.
No, no, no, porque yo sé las razones por la que lo dejaste.
Entonces, esto no tenía que haberlo dicho.
Vale, eh, olvídalo.
- Pero si no he dicho nada.
- Ya, pero yo sí.
Eh, olvídalo.
- [suspira] [viento soplando] - Egun on, aitona.
- Hombre.
¿Qué haces aquí?
¿Pasa algo?
- ¿Cómo estás?
- Yo bien, pero tú no.
¿Qué sucede?
- Esti me ha pedido que colabore en una investigación.
Han matado al dueño de la librería Montecristo.
- ¿Y qué le has dicho?
Vitoria es una ciudad muy pequeña y tú eras un policía muy conocido.
Solo quiero que recuerdes los motivos por los que lo dejaste.
- [suspira] Aitona... ¿hay alguna posibilidad de que mi madre no esté muerta?
- ¿Qué pregunta es esa?
Tu madre murió después de dar a luz a tu hermano.
Yo vi su cadáver.
- ¿Y por qué sabemos tan poco de ella?
- Era muy reservada y nunca contó nada sobre ella ni sobre su familia.
Y no queríamos presionarla.
Era una buena persona.
Muy buena, Unai.
¿Por qué me haces esa pregunta?
[música suave] ♪ ♪ - ¡Silencio, niñas!
Las líneas más rectas.
[golpea mesa] Esta mesa es un desastre.
[golpea mesa] Difumina las sombras.
A ver, las sombras nos darán la sensación de volumen.
Ese lápiz a la derecha.
¡A la derecha!
Ítaca Expósito, ¿se puede saber por qué no estás dibujando?
- Ya he terminado.
[música inquietante] ♪ ♪ [parloteo] ♪ ♪ - Mirad, Ítaca tiene un agujero en el jersey.
¿Qué eres una vagabunda?
Pide a tus padres que te compren uno.
Ah, no, que no tiene.
[risas] Qué pena.
♪ ♪ - Kraken, me alegra verte.
- Aupa.
- Hombre.
[ríe] Justo te iba a llamar.
He mirado en todas las bases de datos y la supuesta falsificadora Ítaca Expósito no aparece por ningún sitio, ni en nuestros registros ni en la INTERPOL ni en la sección de delitos contra el patrimonio.
No hay ninguna denuncia reciente por secuestro.
Nada.
Tío, tu madre está muerta.
Tú lo sabes, el abuelo lo sabe y esto no tiene sentido.
- Sé que hay algo más.
Su voz, el tono en el que habla ese hombre.
Sus emociones eran de verdad.
Hay furia, deseos de venganza.
Y el grito de esa mujer me produce escalofríos.
No sé, ¿y si...?
- ¿En serio?
¿Tu madre?
- Vale, supongamos que es otra mujer la que está secuestrada.
¿Pasamos de ella solo porque no sea mi madre?
- No.
- ¿La abandonamos?
- Tío, yo no estoy diciendo eso.
Vamos a seguir.
Vamos a seguir investigando hasta el final, como siempre.
Hostias.
¿Tú no tenías que estar en clase?
- Me he cogido unos días libres.
Te voy a ayudar con la investigación.
- ¿De verdad?
¿Estás seguro?
- Esti, secuestraron a mi hija y todavía me culpo por ello.
Si hay una posibilidad de que mi madre esté viva, no me voy a quedar de brazos cruzados.
Necesito saber qué está pasando.
[ambos ríen] - Bueno, pues vamos a visitar a la viuda del librero a ver si nos da algún dato y podemos unir los dos casos.
[chilla] [música de coro] ♪ ♪ [música esperanzadora] ♪ ♪ [se abre puerta] [pasos acercándose] - ¿Qué haces tú aquí?
- M-mirar si he dejado todo bien limpio.
- Fuera de esta zona.
[pasos alejándose] [música de coro] ♪ ♪ - ¿Se lo has contado ya a Alba?
- Todavía no.
Quiero pensar bien cómo se lo digo.
- Pues deberías decírselo cuanto antes.
- Lo sé, pero me da miedo cómo se lo pueda tomar.
Sigue en tratamiento por estrés postraumático.
El secuestro de la niña fue muy duro para todos, pero ella lo sufrió especialmente.
- Ya, pues por eso, es mejor que se entere por ti y que no se entere por otro lado.
Piénsalo.
Yo no quiero que esto os haga daño.
- Por más que lo piense, no es algo que pueda escoger.
Si ese hombre dice la verdad y yo no hago nada... - Buenas.
Inspectora Ruiz de Gauna.
Nos espera la Sra.
Goya.
- Sí, está en la zona de restauración.
Intentaré localizarla.
- Gracias.
Ya la buscamos nosotros.
- ¿Oiga?
¿Oiga?
[marca números] [música intrigante] ♪ ♪ - ¿Qué hacéis aquí?
- Soy la inspectora Estíbaliz Ruiz de Gauna.
- A mí no me importa quién seáis.
Aquí no se puede estar sin autorización.
- Échate hacia atrás.
- Te recomiendo que hagas lo que te dice.
- O si no, ¿qué?
- Si no-- - ¿Qué pasa aquí?
- Estos individuos, que han entrado sin acreditación.
- Tranquilo, Telmo.
Yo me encargo.
- ¿Está segura?
- Puedes irte.
Encantada.
- Igualmente.
- Lo siento, pero es que con lo que ha pasado, está todo el mundo muy nervioso.
- Sentimos mucho lo de su marido.
- Gracias.
- ¿Nos conocemos?
- Acompáñenme, por favor.
- ¿Y cómo se encuentra?
- La verdad es que todavía no me he hecho a la idea.
- Normal.
¿Notó algún cambio en su marido antes de su muerte?
- Estaba eufórico.
Mi marido es un-- era un cazador de libros.
Se dedicaba a buscar ejemplares únicos muy valiosos.
Y luego los revendía por mucho más dinero.
- ¿Sabe por qué estaba tan contento?
- Estaba en un momento álgido.
Cuando descubría una oportunidad, se volvía loco calculando todo el dinero que podía ganar.
Después tenía que conseguir préstamos.
Pero le encantaba estar endeudado.
- ¿Cree que podría encontrarse en el proceso de adquisición o venta de un libro?
- Un libro no, de una joya bibliográfica.
- ¿Sabe algo de esa operación?
- A Edmundo le gustaba mucho presumir de sus logros, pero nunca lo hacía hasta que no había cerrado el negocio.
- ¿Podría tratarse del Libro negro de las horas de Constanza de Navarra?
[música tensa] - Pero eso es un unicornio.
Los libros de horas eran manuscritos iluminados de la Edad Media que se encargaban para personas poderosas, habitualmente mujeres.
Pero un Libro negro de las horas podía costar lo mismo que un castillo.
Se conocen siete Libros negros de las horas y solo tres están localizados.
Son piezas muy valiosas.
- ¿Tan valiosas como para matar por ellos?
- Ahora tendrán que disculparme.
Mi agenda es implacable.
Espero haberles sido de utilidad.
- Gracias por su tiempo.
- Por cierto, esa estudiante que ayudaba en la librería, se me hace raro que estuviera allí a esas horas de la noche con él.
- ¿La conoce?
- No, pero será como todas sus becarias.
Una estudiante aplicada, lista y guapa.
- ¿Había problemas en el matrimonio?
- Nos llevábamos bien.
- A pesar de las becarias.
- [se mofa] O quizás gracias a ellas.
- Por cierto, ¿le suena el nombre de Ítaca Expósito?
[música tensa] - No.
♪ ♪ - Vamos.
Agur.
♪ ♪ - Ese gigante tiene una relación extraña con su jefa: de admiración y sumisión.
Curiosamente, me recuerda un poco a Calibán, el personaje de Shakespeare en La tempestad, un salvaje esclavizado.
- ¿Y ella?
"Mi agenda es implacable".
¿Eso dice la viuda de un hombre que acaban de asesinar?
- No parece muy afectada, la verdad.
- Y no ha querido señalar a la becaria.
- Claro que no, no, no, no.
Bueno, intentemos no predisponernos, que luego acabamos con un inocente en prisión y un culpable en la calle.
- Ya.
- ¡Virgen santa!
¿Tú sabes lo valioso que es este ejemplar?
- Solo quería algo bonito, algo mío.
- Voy a llamar a la Guardia Civil.
- ¿Qué?
¿Qué me va a pasar?
- Te van a llevar a un reformatorio.
Allí enderezan los caminos torcidos.
- Escuche-- - ¡No!
Ya me convenciste hace años y mira en qué hemos terminado.
- [solloza] - Espera afuera.
Quiero convertirla en una Egeria.
- ¿Pero qué dices?
¿Pero cómo vas a convertir a un Expósito en una Egeria?
- Me sustituirá.
Mi pulso ya no es lo que era.
Puede hacerlo.
Madre, piensa en el banco y en nuestras deudas.
Necesitamos a esa niña.
Necesitamos el dinero que nos va a hacer ganar.
¿De qué nos sirve encerrada en un reformatorio?
- Pero tiene que cumplir un castigo.
¡Ítaca!
[puerta rechina] Quítate las zapatillas.
[música dramática] ♪ ♪ - Yo vi el humo e intenté acercarme al laboratorio, pero me empezaron a picar la garganta y los ojos.
- ¿Dónde estaba Edmundo?
- No lo vi.
Recuerdo marearme y salir corriendo a la calle.
- Lorea, ¿y en qué consistía tu trabajo?
- En ordenar.
Actualizaba el archivo.
A veces atendía a clientes que eran curiosos, que me pedían algún ejemplar de la colección Aguilar y, bueno, cosas así.
- ¿Y qué nos puedes decir de los grandes coleccionistas?
- Edmund era muy discreto con esos temas.
- ¿Edmund?
- Edmundo.
Un día le llamé así y le hizo gracia.
Me dijo que le hacía más joven.
- Oye, qué bien.
¿Erais amigos?
- No.
- ¿No?
- No, no, no.
- Pero había cierta cercanía.
- Bueno, era mi jefe.
- Bueno, pues nos puedes decir algo si has visto o sabes si tenía algún negocio entre manos.
- Sé que tenía lío esta semana porque tenía muchas llamadas y entraba y salía mucho de la librería y, bueno, que estaba un poco más nervioso.
- ¿Qué personas entraron en la tienda ese día?
- No lo sé, porque ese día no pude ir a trabajar.
- ¿No fuiste a trabajar?
- Me levanté ese día con mucha fiebre y llamé a Edmundo.
[tose] Me dijo que podía quedarme en casa, que no pasaba nada.
- ¿Entonces qué hacías en la librería a las 9:00 de la noche?
- Fui, pero fui a última hora de la tarde solo porque quería actualizar el archivo.
Me quedaban dos libros por ordenar.
Yo solo quería hacer las cosas bien.
Edmundo siempre ha sido muy bueno conmigo.
[tose] - Solo una cosa más.
Cuando entraste al laboratorio, ¿tocaste algo?
¿El cuerpo de Edmundo, algún objeto?
- [susurra] No.
No, le digo que había mucho humo.
No toqué nada.
Salí corriendo y me desmayé.
- Muy bien.
- [tose] - Bueno, pues... esto es todo por el momento.
Te dejo aquí mi tarjeta.
Y cuídate esa voz.
- [suspira] [parloteo] - Nos está mintiendo en toda la cara.
- Algo no encaja.
¿Disculpe?
- ¿Sí?
- Quería hacerle una última consulta sobre la paciente.
He visto que tiene algunas quemaduras en las manos.
- Sí, son muy leves.
Me imagino que por eso no se mencionan en el primer informe.
Son de origen químico.
- ¿Con qué tipo de producto?
- Pueden ser cientos, desde un limpiador doméstico hasta un producto industrial: sosa cáustica, ácido sulfúrico, pegamento o incluso una mezcla de varios elementos.
- Muchas gracias.
Vamos a apretarla un poco.
[parloteo] - ¿Qué mierda es esto?
¿Que se ha escapado?
Joder.
¡Mierda, mierda!
Unai, tira por aquí por la derecha.
- Sí.
- ¡Unidad 3!
[música de acción] ♪ ♪ [pitidos] [suena campanilla] - ¡Ey!
¡Eh!
¡Eh!
[pitido] No, no, no, no, no, no.
¡Mierda!
¡Mierda!
♪ ♪ ¡Esti, está bajando en el ascensor!
- Necesito refuerzos.
Bloqueadme la entrada ya.
♪ ♪♪ [estruendo] [suena campanilla] - ¿Qué haces?
- Perdón, perdón.
[suena marcado rápido] No está en el ascensor.
- Se paró en la primera planta.
- Voy.
♪ ♪ - Lorea, quédate quieta.
Quédate ahí.
- ¡Eh, eh, eh!
- ¡Lorea, Lorea, Lorea!
¡Mierda!
- [gruñe] ¡Hostia!
- ¡Lorea!
¡Lorea!
¡Mierda!
- ¡Fuera!
¡Pasarás la noche fuera!
- Por favor.
- ¡Sal!
- [jadea] [música suave] ♪ ♪♪ - Que el Señor te proteja y te bendiga.
♪ ♪♪ ♪ ♪ [respira agitada] ♪ ♪ [tose] - Tienes siete días.
Siete días o ella explotará.
- Unai, hijo, no lo hagas.
[disparo] - Así murió Sarah Jordan.
¿Ha vuelto a contactar?
- No.
[auto acercándose] [cierra puerta] - Inspectora Madariaga.
He venido en cuanto me han avisado.
- Gracias.
Tu ADN está en nuestra base de datos y ha saltado una coincidencia.
El laboratorio no deja lugar a dudas.
La sangre que hemos encontrado pertenece a tu madre biológica.
- ¿Y hay posibilidad de algún error?
- Ninguno.
Lo hemos comprobado.
Me imagino lo que esto tiene que significar y lo siento mucho.
- Gracias.
- Un caso retorcido, modus operandi y escenarios similares, conocimientos de química y ahora esto.
- El secuestro puede ser real.
- Encontraremos a ese Calibán.
Por favor, mantenme informada.
Y ser discretos.
¿Sabes algo de la becaria fugada?
- La vamos a encontrar.
No ha podido ir muy lejos.
- Bien.
Me vuelvo a Madrid.
Llámame con cualquier novedad.
Tendremos que colaborar.
- Claro, por supuesto.
- Menos mal que estás aquí.
- Ven.
Que te llevo a casa del abuelo.
- No, no, prefiero caminar.
- ¿Seguro?
- Sí.
[suena notificación] [música tensa] ♪ ♪ - [solloza, balbucea] - La policía no puede ayudarte.
- ¡No, no, no, no!
- Deja de perder el tiempo.
♪ ♪ Solo te quedan cinco días.
- [solloza] ¡No, no, no, no, no, no, no, no!
[solloza] ♪ ♪
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